Dulce Arsénico

Revista de creación artística y literaria

9 de marzo de 2009

ULISES VARSOVIA




PRIMER MANDAMIENTO

Dondequiera que nos encontremos,
dondequiera, Claire, que el destino
nos lleve por la geografía
en su nave de henchidas velas,

amor el primer mandamiento,
amor la ineludible divisa
cimentada en los juramentos
de nuestra singular alianza.

Dondequiera, amor, que nuestro hogar
levante su sólida morada,
y emerjan del huerto los frutos
de nuestro sudor compartido,

amor el plato sobre la mesa,
amor la jarra con agua o vino,
amor las flores por ti cortadas,
amor la cocina, amor el lecho.

Amor allí donde el destino
nos haya llevado por el mundo.


http://ulisesvarsovia.tripod.com

5 de marzo de 2009

TONI PRAT

2 de marzo de 2009

MAYTE SANCHEZ SEMPERE



Cientos de amantes

Desde que solo duermo
con mis libros
he aprendido
a apreciar las caricias
de los versos furtivos
bajo las mantas.


24 de febrero de 2009

BAPTISTE BLEU



EL NIÑO QUE SE SOSEGABA HACIÉNDOSE EL MUERTO

Vahído de pantorrilla
Para que anide un halo de soslayo en el cráneo femenino de Melisa
Sarcasmo que tartamudea
De sarcasmo con la boca abierta y planetas franceses
Tus muslos flamencos bostezan en cuclillas
El dorsal ungido de semen se arroja feroz contra un petate a dos manos
Y tan solipsista que los versos explotan como las entrañas de la palma de mi mano
Una plancha de acero corretea sobre el verano que me parte los brazos
Relincha todo
¡Ay camarera!
¡Sírvame un poco de esqueleto de rascacielos!
¡Ay camarera guapa!
¡Sirva un cacho de primavera en esta estancia mía de fusil!.

Inacabado (“poéme abandonné”).
Paul Valéry.

8 de febrero de 2009

YAMILA GRECO

II

los gritos son el inicio de toda creación maldita
fieras de mi alteración el golpe de los pasos y las puertas
que vienen por que no se van ajenas a todo lo que se suicida
por qué no te corto los pies
y elevo al mundo
fija a las necesidades altas porque no queda fondo que
temblar
la visión única de la cuna muerta por asfixia
de una escalera comunicando con mi palabra
metástasis es mi hermana
o el desequilibrio sin presencias deformadas
dentro de una habitación sostenida por la basura




30 de enero de 2009

MARIO ANTONIO CARAZAS CONDE


EL FIN DEL CUERPO

No creía en Dios, pero sí en el fin del cuerpo
Y el placer ocurriendo en la raíz, en la tierra
Bajo un techo, sin él, más que un sol barnizando
Hasta las uñas de nuestros cuerpos.
Fatigado de anticuados artes
Y la tensa orilla de las palabras
Con un famélico dios adornando mi pensamiento
Y un batiscafo por corazón,
He dejado mis libros coronarse de musgo
Y a tu piel reptante, distribuirse
A los cardinales de mi cuerpo
Obsequiarse como vereda a mis pasos.
Yo entonces, crezco como retama ardiendo
Y eso, ya es decir mucho en las ciudades
Donde nunca estás demasiado cerca a algo
Ni siquiera próximo a un mismo error.
Porque a veces mi voz es una huida entre multitudes
Viaje urbano donde nos aprietan las gentes
Un grito diluyéndose en un hilo de espanto
Sumisión, congestión y congelamiento.
Sacudido de la moral y de la insistencia de querer ser una isla
He profanado los vaporosos linderos de la piel
Espuma ardiendo en la fricción de los cuerpos
Es puma y rugido en la culminación y el principio.
Esponja amorosa, afiebrada y carnosa, líquida y distendida
Espejo a mí, paralelo, raíz que no dobla el viento
Cuando eres tú, toda arteria y sobresalto
Toda estuario y recipiente, toda boca y para siempre, amor alzado.

26 de enero de 2009

PEDRO VICTORI

ERES, PERO NO EXISTES


Eres como un poema embriagador pero sin ritmo,
como una rosa de mullidos pétalos pero sin fragancia,
como una monarquía autoritaria pero anárquica,
como un cielo sin luces en un verano polar.

Y la Poesía ya no tiene sentido sin tí,
y ni el vino ni las musas visitan tu ausencia,
los hambrientos gusanos se esconden cuando escarbo:
me dejan para el final, cuando todo acabe.


Cuando todo acabe no seré capaz de sostener el peso
de las plumas que antaño formaban las alas que tejías
mientras tus lágrimas me sonreían, crueles,
y ya no podré volver a acercarme ni al infinito,
no sin alas,
ni a lo bondadosa y entrañablemente cotidiano,
no sin ti, no sin los gusanos.

Porque...cuando todo acabé seremos, pero tú no existirás,
y yo a testigo sordomudo me reduciré, contemplativo.

21 de enero de 2009

ADRIANA SERLIK



He salido hace días
y no he vuelto.
Me espero en todas las estaciones
en cada una de las esquinas de las calles
entre los negocios
en la parada de los autobuses
pero no llego.
No sé dónde hallarme
a quién preguntar por mí
quién me habrá visto ayer
o antes de ayer
o la semana pasada.
¿Quién puede darme datos sobre esa que soy
y no encuentro?
A ésta no la quiero
trato de destriparla
pero nada obtengo.
Tengo que seguir buscando
y mientras tanto
soportar
sus debilidades,
sus malas posturas
porque la otra no llega,
no me trae sus fuerzas
su caminar tranquilo.
Es un desdoblamiento de mi ser
y acepto
este grado de locura.
¿Quién soy,
quién es la que camina llorando por la calle
que no resiste la mirada
o el silencio?
¿Quién es esta mujer
que no socorre el tiempo?
Lo deja pasar sin respirar,
se angustia frente al retorno,
no sabe vivir el sol o la luna.
¿Cuándo podré recobrarla?
Esta hace una vida normal.
Se levanta todos los días
a las siete de la mañana
va a trabajar
se lava los dientes
desayuna
saluda al jefe
lee las galeradas de Minerva
recoge alguna palabra mal escrita
recibe una carta.
Es una persona normal,
se levanta a las siete
va a trabajar
y cuando sale...
el grito se acomoda en la garganta.
Se levanta a las siete
se lava los dientes
toma el metro
llega a la oficina,
el grito va instalándose...
—La libertad es como un grifo
abierto en la cabeza.
Busca en el diccionario.
—La libertad es...
Aquella otra que no está aquí
que espero todos los días,
en las esquinas de las calles
en la puerta de las estaciones
en la llamada telefónica
en la carta.
—La libertad es...
Un grito que no sale
que se hace nudo,
dolor,
silencio en la garganta.
que se hace...
Y no volverás
Si no te sigo buscando.

De “La silla de paja”

11 de enero de 2009

MARIANO SCHUSTER








BORGES DE WOODSTOCK

Cada cual tiene el Borges que se merece
Lo dice el presidente
de la Real Academia de la Locura

Cada cual tiene
el Borges que se imagina

Lo digo yo
que a veces
solo a veces
atino a saludarlo
desde el Jardín de los Senderos que se bifurcan

Hay un Borges que huye con Ginsberg de la biblioteca Nacional

Hay otro
que bebe afrodisíacos con Wolfe
en la tristeza de la noche

Y sin embargo,
mi Borges
nunca fue

¿o si?

el cuchillero de los arrabales,
el empedernido bebedor de licores escoceses,
el catador de libros amarillos

ármese un haiku maestro
o ármese dos
y convide

“Desde el cielo escribe versos chinos.
Y vuela como los Dioses
que son pájaros”.

pero acá nunca llegan

Dejen el Nobel para otros
y no me admiren,
quiso decir.

También hay un Borges
adentro mío.
No lo confundan con el enano fascista.
Vive mas cerca del opio de De Quincey.

Perdone señor,
por su sueño
reducido a la felicidad
y gracias
por los servicios prestados.

6 de enero de 2009

JAVIER LAMENDIA


EDIPO RESUELTO

Mamá se murió. No una, sino dos veces. Calculo que esta es la definitiva. Dos plomazos calientes y ruidosos en la cabeza, y chau. Mamá, te quiero. Pero no te soporto o, mejor dicho, no te soportaba. La primera vez fue triste, aunque fue un gran alivio que dejases de sufrir y no tener que cuidarte más. No es que fuese una molestia, pero no está bueno eso de cambiar pañales. A nadie le puede gustar. Mamá volvió de la muerte creo que tres años después de que murió por vez primera. Yo estaba tranquilo, tomando mates y escuché el timbre. Y nada, estaba mamá a medio pudrir con el camisón rosa todo sucio de barro. No tenía mucho pelo y los labios estaban comidos por los gusanos. Estaba obligada a sonreír todo el tiempo. Le faltaba una oreja y había perdido una parte de la lengua, lo que hacía bastante difícil la comunicación.
Si alguien piensa que este es un relato sobre zombies, no puede estar más equivocado. Mi mamá nunca vio ninguna de zombies y, por lo tanto, no sabía como comportarse. El zombie, el muerto vivo, tiene una finalidad determinada (comer, asusutar, vengarse, la revolución social, etc.). Mamá carecía de todo proyecto maléfico; solo estaba de vuelta. De algún modo, la muerte le hizo un gran favor, porque estaba mejor de lo que estuvo la última etapa de su vida anterior. Le faltaban pedazos, pero estaba de vuelta.

Vino mi mamá-le dije a Santo-, vení a verla.
OK, voy en un rato-dijo y colgó.
Al rato llegó Santo
Tu mamá?
Mi mamá, boludo
Y cómo sabés que eso es tu mamá?, está hecha mierda...
Estuvo muerta tres años
Es verdad...
Pero vos la ves, no?, no estoy alucinando...
No, es una mina en descomposición que camina y hace ruidos... o sea, estuvo muerta y enterrada, tiene barro pegado por todos lados... Quedate tranquilo...
Buenísimo...
Y...?
Y... qué?
Qué vas a hacer con esto...
Esto es mi mamá, boludo, qué querés que haga?
No sé, pero algo tenés que hacer, no?
Huuuaoorgg...- Dijo mamá- Uhhgaoorrrr, ahaaaaaaarrrggggggguuuuu-dijo, y se dirigió a al interior de la casa.
Nos quedamos hablando con Santo sobre qué hacer con mamá en el patio, mientras ella, pensábamos, redescubría la que por tantos años había sido su casa. Me pareció pertinente dejarla. La verdad es que nunca le tuve miedo a mamá muerta. Se notaba a la legua que era buena onda. No era un fantasma, no era un particular de una horda de muertos vivos que venían a por nuestros cerebros ni nada. Era mamá, la vieja y querida mamá que volvía de culo inquieto que era nomás, a visitarnos.
Llamo a mi hermana?
No
Por?
Porque no le cabe una, es re cerrada, no te va a dar bola...
Vos decís eso porque todavía te cabe, no boludín? Pero cómo no le voy a avisar, si es su madre también...
Bueno, pero yo me voy, no me hace bien verla...
Ok, no la llamo... pero que puto que me salíste viejo, eh?
Andá a cagar...- y se le llenaron los ojos de lágrimas.
Bueno, dale, no te pongas mal y armate uno... pero finito, cabezón, eh? Porque está mi vieja
Ok.

Mientras fumábamos escuchábamos ruidos, mamá estaba adentro haciendo algo con las cacerolas. Se ve que como estaba media podrida las manitos no le funcionaban del todo bien, no tenía la fuerza de antes... ay, mamita, si cuando estabas viva por primera vez tenías la fuerza de un toro lleno de pichicata brava! Y ahora... quién te ha visto y quién te ve, viejita... toda zombie, toda despedazada. Cómo, de entre todas las personas de este mundo al único que se le revive la madre es a mi?, bueno, a mí y a Pao, pero bueno, ella no sabe nada, por lo tanto no se le revivió la madre... o sea, el fenómeno y la percepción es una misma cosa. Es como decía Sartre, pero bueno, menos perfecto. Digo menos perfecto como para no sonar pretencioso, no?, porque como no estoy del todo seguro de haberlo entendido a la perfección, me escudo detrás de una aposición y un modificador directo, sino la oración sería: Es como dice Sartre. A qué iba con todo esto?... no recuerdo, pero bueno... la cuestión importante acá es que mamá está viva, o algo parecido.
Todo conflicto psicológico tiene su génesis en el cordón umbilical, no? O sea, la madre nutricia y protectora. Calculo que habrá algo de odio intrauterino por el tema de la dependencia obligada, pero ahora? Qué pasa? Eh?. Tener madre una vez te trauma, perderla te trauma... que vuelva convertida en zombie? Calculo que tendrá una relación directa con los temores e inconvenientes en el plano de relación con el mundo de ahora en adelante. Cuanto tiempo tarda en traumarte una madre? Hace quince que volvió y....

Santo, todavía tenés el chumbo de tu viejo en tu casa?
Si, y tiene balas! Por?
Lo podés traer?
El chumbo?

Sí, ahora vuelvo.
Santo se fue y me quedé solo con mamá. Entré a ver que hacía y la vi sentada con un tarro de dulce de leche, comiendo con el único dedo que le quedaba en la mano derecha, los demás estaban desparramados por la cocina. En un momento su dedito no salió del tarro (que, para entrar en detalles, estaba casi vacío) aunque ella realizó el movimiento con el muñoncito que le quedaba. Pobre mamá, pensar que te quedó el dedito clavado en el dulce de leche repostero me hace llorar como un marrano. Se te veía hasta menos zombie cuando comías el dulce!, es tan triste verte, mamá, si te vieses me darías la razón. Nadie merece andar así por la vida (o la no vida, si querés), sin ningún tipo de motivación más que la de meter un dedo putrefacto en el dulce de leche.
Mamá, a qué volviste?
Uoorgahhha
Me extrañabas?
Uoraghher
Venís a decirme que viste mi futuro y me querés prevenir de algo?
Uooouarrgghhh
Mamá me miraba fijo con sus ojitos de zombie, negros, brillantes y redonditos.
Viniste a comerme el dulce de leche, mamá?
Uoorghaarggjkakgaaaaa
Me estás cargando? Porque si volviste así para no hacer nada... viste? Uno ya no sabe que mierda hacer... porque si fueses un fantasma que viene a cobrar una deuda, que quiere hacer vengar su muerte, algo, me entendés? Algo, mamá... venís a comer el... que boluda! No llegás al fondo con el muñón que te quedó! Date cuenta que lo tuyo no es vida, má... qué vas a hacer de tu vida así?
Uooorghghgrrrhh
Bueno, la verdad es que no sé para que mierda me gasto, mamá, no nos entendemos, nunca lo hicimos... no sé porqué habríamos de hacerlo ahora, así, zombie...
Uoruououuourorer
Seguí nomás con el muñón y el dulce, no te calentés, cualquier cosa estoy en el patio...
Uooorgggggghghghghg
Seee, tranquila Mirtha- y la dejé sola.
Me senté en el cantero y encendí un pucho. Mierda! Qué bueno que es fumar. Me encanta, si hay algo de lo que no me arrepentiré jamás es de mi próximo cancer... Miro la cucha vacía de Gutierrez, el perro de mamá, ojalá que no vuelva... era malo como todo pequinés, tienen la cabecita tan chiquita que creo que el cerebro les choca contra el craneo y los chifla. Son todos histéricos y pollerudos, perros de mierda. Mamá lo adoraba, le daba besitos en la boca y todo, el bicho le lamía los cayos del pie... un asco, la verdad.
Santo debe haberse perdido, a veces le pasa. Mamá salió al patio y se cayó de trompa al piso; quedó ahí tirada un ratito haciendo esos ruidos de zombie que tan bien le salen hora. La iba a levantar, pero para qué?. Cuando se levantó empezó a dar vueltas en el mismo lugar en el sentido contrario a las agujas del reloj. Pobre, qué mal le hizo estar muerta tres años. La muerte, si volvés para que alguien lo constate, no?, te vuelve pelotudo. Mamá zombie es insoportable, no deja de moverse y hacer ruido. Santo, la concha de tu madre, donde estás?, digo al cielo y, como por arte de magia, se abre la puerta de entrada.
Donde estabas?
No sé...
Santo, sos un boludo, te perdiste otra vez?
No, no, me parece que me quedé dormido...-dice, como para zafar, y se ruboriza.
Bueno, el chumbo?
Qué chumbo?
El de tu viejo, el que fuiste a buscar! Santo, estás hecho un boludo viejo...
Uhhh, pará, lo dejé arriba de la mesa, ahora vuelvo.
...
Ay, viejita, lo que soporto para que no sufras más!, cuando te descuajeringue a tiros vas a ver, no vas a estar más así de pelotuda...
Sigue girando, la muy desgraciada, y yo la contemplo. La verdad es que dudo de que todo esto esté pasando realmente. Enciendo la mitad del porrito que queda, y la observo desde el cantero en el que estoy sentado. Mamá, querés un poco?, pienso con fuerza, como para transmitirle el pensamiento. Pero mamá sigue dando vueltas. Inhalo, retengo, exhalo. Y mamá cada vez me cae más simpática, me da mas ternura su descomposición. Ay, Santo, que tipo boludo que sos, si tardás mucho más va a ser tarde, boludo, la voy a terminar adoptando... pero no; mejor la descuageringo a balazos. Qué voy a hacer con una mamá zombie? eh?, nada, qué voy a hacer. Va a estar dando vueltas y, en este estado, en una semana se me desarma por completo y me quedan solo los pedacitos de cuerpo de mamá por todos lados.
Mamá, perdoná que te rompa las pelotas siempre con lo mismo, pero... qué mierda estás haciendo acá?
Uuuuuooorhgrkkk- y seguía dando vueltas sobre sí misma
Si, ya sé que no podés hablar, pero, por favor, un poco de esfuerzo...
Uuorrggkkjjkjkjkjp
Hacete entender al menos, vieja, porque estoy empezando a pensar que viniste a nada, a despedazarte delante de mí... la verdad, mamá, que sos un bajón...
Uooeraaasjsdhshld
Andate a la concha de tu hermana, Mirta!- dije y me dediqué a fumar y no mirarla, devié mi vista hacia el costado.
Y Santo, el infradotado de Santo, que no viene. Encontré una piedrita en el suelo, mientras esquivaba la figura de mamá para no deprimirme más de lo que estaba. Una piedrita, un canto rodado de esos marrones oscuros. La tomé, la pesé, apunté y le di. Mamá tambaleó un poco, pensé que iba a caer de espaldas, pero no, se mantuvo en pie. La piedrita golpeó justo en el centro de su frente y se hundió hasta la mitad en la carne putrefacta de mamá. Pensé: si le tiro un piedrita de esas de obra, que son más puntudas, la atraviesa de lado a lado sin ningún tipo de problemas. Reí; mamá ya no daba vueltas, había quedado shoqueada por el golpe. Pobre, no estuve bien, pero lo disfruté.
Santo volvió. El pulso me tiembla y el arma me parece muy pesada. Debe ser por las balas. Calma, a respirar hondo y apuntar. Santo me mira y sonríe, como si no entendiese bien la situación, como si no supiese bien que esperar. Es un tipo sorprendente. Qué se puede esperar de un tipo apuntando con un revolver a un zombie? Mira a mamá, que todavía está quieta, y me mira. Apunto, disparo. Dos plomazos calientes y ruidosos en la cabeza y chau. Santo me mira y sonríe, se ve que era una de las posibilidades que manejaba.

Godofredo Fink.

30 de diciembre de 2008

ANTONIO GARCÍA VILLARÁN



CONFESIONES

Confieso que he vivido,
aunque no lo suficiente,
que las religiones me dan pena
y la muerte me da risa.
Confieso que me llevaron
más de una vez en taxi al piso
y al día siguiente
no me acordaba de nada.
Confieso haber tocado las tetas
de Madmoiselle Espina
en la boca de una esquina
con siete puertas.
Confieso haber comprado
mil cosas inútiles
a precios inútiles
y haberme sentido importante
por tener un objeto bello,
que me gusta tragarme sólo mis miserias
y acabar de vez en cuando
a la 6 de la mañana
llamando hermano
a algún desconocido.
Confieso que lloro, claro, como todos,
aunque aprendí a hacerlo para adentro
y no molestar así a los vecinos.
No es ningún secreto
que escondo perlas de sal
en cuevas donde nadie
podrá nunca admirarlas,
que tengo la edad perfecta
para pasar de largo
por mi segunda adolescencia.
Confieso que después de jugar limpio
contra el sistema
el sistema me pateó las costillas,
y sus hombres de paja
se rieron en mi cara
y ni los abogados pudieron parar
su tromba de pedradas,
también confieso
que os la tengo
guardada.

24 de diciembre de 2008

PILAR PRIETO HERNÁNDEZ




AMAR SINTIENDO...


Te conocí una mañana gris de noviembre. Fuimos a la cafetería de la empresa a tomar café, y me dijiste que por la mañana era la única bebida que tomabas.
Es extraño lo que se puede recordar después de 10 años. No es un rosario de declaraciones de amor incondicional, sino tus uñas comidas por los nervios mientras jugueteabas con la anilla de una lata de refresco. Hace un par de sábados creí que eras tú la que esperaba cargada de ropa en el probador de aquella tienda de ropa. Suspiré tu nombre cuando me di cuenta de que no era tu sonrisa la que me miraba.
Tú madre suele escribirme un par de veces al año, manteniendo así vivo el débil hilo que me mantiene unido a tu familia. Sé que tu hermano Víctor, volvió de Bélgica, y que Pablo está a punto de tener una niña. Hay veces que percibo el olor dulzón de la turba de la chimenea en esas hojas llenas de letras apretadas. Cuando me siento a leerlas puedo oír la lluvia agitándose contra los cristales, y el viento vuelve a helarme los pies. ¿Sabes? Hasta que os abandoné no me di cuenta de que mis dedos iban a echar de menos el quedarse enganchados en tus rizos ásperos, o que tus ojos no eran de color verde, sino dorados como miel de tomillo. Nunca pensé que tu nombre me traería el recuerdo de una hogaza de pan enfriándose en la despensa.
Un día de verano, uno de esos veranos cortos que solo duraban una semana, fuimos a la playa en Coil. Había que bajar por un camino de piedras sueltas en el acantilado, tropecé. Me dejaste descansando en la hierba húmeda y dulce y me prometiste un regalo. Os vi saltar entre la espuma helada, y cuando regresaste sin aliento depositaste en mis manos una caracola gris y punzante que aún hoy llora con el ritmo de las aguas de tu tierra.
Vuelvo a verte de pie junto al fregadero, desmenuzando cuidadosamente los champiñones para la crema que todos los sábados prepara tu madre. Nuestras olían a especias cuando terminábamos de mezclarlos con el ajo y el orégano, y siempre me lavaba las manos con cuidado para eliminarlas. Decías que tenía que cuidarme más si quería conocer a algún chico que no fuera de tu familia, pues tus hermanos no eran de lo más recomendable. Te reías cuando tropezaba de madrugada al volver deprisa de la habitación de Víctor para que tu madre no nos descubriera, y te negabas a creerme cuando te decía que tu hermano era lo mejor que me había ocurrido. ¿Acaso sabías que sus labios eran para mí como un premio de consolación? Nunca fui más feliz que el día aquél que lo encontré en la cama con aquella pendona rubia, y tú me llevaste de pub en pub y me acariciaste la frente mientras vomitaba mi desazón.
Sé por tu madre que te casas con Luis dentro de dos meses, aquél novio que se fue a Bélgica y regresó cuando ya habías perdido la esperanza. No iré a tu boda. Una visión de tu abrazo pecoso me haría perder el aliento, tu pelo trenzado de flores traería a mis labios palabras innombrables. No podría levantarme y recitar mi brindis por los novios sin sentir que mis lágrimas no eran alegres. Cuando me cruzase contigo al bailar, vería como una gota de sudor se deslizaría por tu nariz pequeñita y querría acercar una mano, tocarla y llevarme el dedo índice a la boca y llenarme de tu sabor.
¿Cuántas veces nos hemos sentado junto a la chimenea en una noche de abril? Te miraba, mientras jugueteabas con las largas mangas de tu jersey favorito, y te hablaba de cómo me podía enamorar de unos labios o la sombra de una peca junto a tu clavícula. Te reías, y yo soñaba con el momento en el que suspirarías junto a mis labios, y en que gemirías suavemente bajo mis dedos.
Tu mundo cambia, sé que tu memoria se ha difuminado de tu alma. Te veo sonriendo distraída cuando tu madre te está leyendo mi última carta, y te cuenta mi último fracaso. Año tras año le hablo de cómo he caído en la telaraña de unos brazos infinitamente más jóvenes que los míos. No me atrevo a contarle que mi corazón se va destrozando lentamente, y me pregunto si ya es hora de dejar de invocarte cuando llegan las penurias. Tú lo sabías, siempre fuiste la voz sensata de mi cabeza. Dímelo, susúrramelo por última vez mientras mis recuerdos se desvanecen.

18 de diciembre de 2008

CRISTINA CASTRO MORAL



REDES CRISTALINAS



Orgasmo celular radio cinco
con tu boca bisectriz centrífuga
estructura atómica latente
potencial de caricia migrativa
o escalofrío intersticial reflexivo
más mi espalda sin frecuencia sobre bajo tras
dos segundos al cuadrado de la tuya
más piel que isótopo en volumen
transversalmente en contacto difusivo
derivando flujo estacionario de sudor cúbico
sin coeficiente opuesto resbalando
por pliegues suaves romboédricos
sin probabilidad crítica de tracción al roce
menos integral binaria en las yemas
elevado a tu nuca algorítmica
tendiendo a infinito los poros gráficos
cuánticos aniónicos de asíntotas en la lengua
sin ley teorema postulado sobre el pecho
que separe en interfase mi alotrópica
visión disolutiva de tus ojos iónicos.
Quieto.
Toma aire en cada ecuación.
Seamos un solo átomo.



12 de diciembre de 2008

ÓSCAR MARÍN REPOLLET


POUPÉE






9 de diciembre de 2008

SAÚL ARIZA


AUSENCIA


Prometí que hoy sería el último día de este tiempo.

El tiempo de la ausencia.
Recorrer las calles en búsqueda.
Llorar por la pérdida de lo nunca ganado.
Sentir la ausencia en las palabras que se dicen.
Sentir la ausencia en las palabras que pronuncio,
en las voces que escucho.
Todo es distinto en la ausencia.
Algo innombrable, alguien innombrable.
Es sólo ausencia,
que deja el tiempo hueco.
De aire dormido en mi boca.
Que puede llenarlo todo
y dejar el tiempo hueco.
Ausencia.
Ausencia
Ausencia.

Hoy es el último día de la ausencia.
Voy en busca de su pérdida.

La pena es que rara vez se cumple lo que uno promete,
o lo que uno desea.


Del poemario "Las Aguas y las Horas"

4 de diciembre de 2008

ANA PATRICIA MOYA RODRÍGUEZ


TENGO UNA PISTOLA


¿Sabéis? Tengo una pistola. La escondo en el cajón del armario, la limpio todos los días con un trapo. Mi víctima de hoy es mi novio. Bueno, mi ex novio, porque he cortado con él y dentro de poco vendrá a casa a recoger sus cosas. Mira por dónde: ya está llamando a la puerta. Yo escondo el arma en mi bolsillo y le abro. El muy cabrón, sin dirigirme la palabra, entra al cuarto, saca su maleta y empieza a llenarla con ropa, videojuegos, cómics y demás pertenencias. Yo le observo, furibunda, pero no me lo cargaré aquí. Cuando termina, no abre la boca para despedirse de mí: se va directo del piso. Yo me asomo al pasillo y veo como se aleja hacía las escaleras, paso a paso. Sé que ha llegado la hora de poner punto y final. Saco la pistola. Apunto. Lo mato. Lo mato en mi corazón. Lo mato en mi cerebro. Y no, no ha habido disparo de mi pistola de juguete, pero el asesinato ya ha sido cometido. ¿Sabéis? Ya me está aburriendo la pistolita de las narices. Tenía que haberme comprado en la juguetería una metralleta con ruido para haberle dado un buen susto a mi ex porque más susto me dio a mí cuando lo pillé con mi mejor amiga en la cama.

1 de diciembre de 2008

UNA PRESENTACIÓN ENTRE AMIGOS







Así fue la presentación del número 0,2 "Nueva York" que hicimos en la librería "Rafael Alberti", muchas gracias a todos.

30 de noviembre de 2008

PAULA ÁLVAREZ CARNERO



(fin del mundo)



Llegará el día

que se nos agoten las palabras

y el mundo se disipe

en una etimología repetida.

A unos nos sorprenderá sin ropa,

inarticulados bajo las sábanas mate

de un hotel de extrarradio;

a otros, con el único abrigo

del que confía su suerte a una estrella

que viaja fugaz por la autopista.

Todos intentaremos deshacer camino,

correr hacia la casa infantil

donde sobrevive la fuente menguante

en la que naufragaron nuestras sandalias,

buscar troncos que conserven

a tiza los nombres perdidos,

devolver los pétalos a las margaritas

que siempre concedieron pares,

jugar...

...hasta que se detenga el tic-tac del corazón,
hasta que no se sientan los latidos del tiempo.


23 de noviembre de 2008

JOSÉ MARÍA CUMBREÑO ESPADA


INVIERNO

El emperador tenía para él solo cuatro dormitorios, que iba ocupando según la estación del año en la que se encontrase.
Hasta que mandó decapitar al joven cónsul.
Demasiado hermoso para exigirle además fidelidad.
Después de la muerte del muchacho, y a pesar de los años que transcurrieron, ni la guerra que estalló como consecuencia de aquella ejecución ni la compañía continua de otros amantes aún más jóvenes le hicieron volver a querer salir jamás de la habitación consagrada al invierno.



Poema: del libro "Teorías del orden". Poesía 1998-2008 (Ediçoes Sempre-em-pé)

20 de noviembre de 2008

EDUARDO BARBERO

ABSENTIA


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